Hola, te escribo por algo muy personal que no soy capaz de decir en voz alta. Espero que puedas entender mi sentir. Estos días he sentido como si mi corazón se comprime con cada respiro, como si con el paso de los minutos va disminuyendo su tamaño, como si poco a poco se volviera una pasa seca y olvidada en un rincón inalcanzable de la cocina. Todavía me sorprende lo que unas pocas palabras pueden hacerle a mi cuerpo solamente por un recuerdo que gatillan. Cuán difícil es querer a alguien, cuán difícil es ser correspondido, cuán difícil es entregar ese querer y cuán difícil es recibirlo. Sin importar cuántos años hayan pasado, hay personas que siguen presentes en mi memoria. Todas esas personas que me demostraron su afecto siguen en mi corazón y gracias a ellos quise aprender y esforzarme a entregar mi querer. Pero también están esas personas que me enseñaron que el afecto tiene sus límites y condiciones, me enseñaron su forma de querer en distint...
Aunque no lo digamos, todavía somos niños