No sé en qué momento me dejé ilusionar contigo, si en un principio ibas a ser uno de mis experimentos. Aunque… creo que sí sé en qué momento… Creo que fue en septiembre, después de permitirme llorar frente a ti. Creo que fue la primera vez que me diste la confianza suficiente para llorar. En fin, me es curioso pensar que en un principio yo ni siquiera sabía tu nombre, para mi tu eras el colega con buen estilo y bueno para la vista , pero nada más. Un total desconocido. Recuerdo muy bien la primera vez que me invitaste a salir. Te ofreciste a acompañarme a un concierto del que me enteré a última hora que se haría. Desafortunada y afortunadamente, para ese momento ya no quedaban entradas así que no pudimos ir. Obviamente me quedé con ganas de ir al concierto, pero a su vez me dejó muy tranquila que haya terminado así. ¡Porque no te conocía! No sabía si eras de esos hombres que después le cobran la salida a las minas. (Hombres, tienen que saber lo desagradable que es eso). Y tampoco es qu...
Aunque no lo digamos, todavía somos niños