Me di la vuelta cuando me llamó. Me pregunté si de verdad era a mí a quien llamaba, podía haberme equivocado, pero cuando repitió mi nombre me di cuenta de que de verdad era a mí a quien llamaba. ─¿Pasó algo? Lo único que quería hacer en ese momento era irme. Mi cabeza necesitaba escapar de este ambiente que tan mal me hacía. Pero había algo en su voz que retumbaba en mi pecho y lograba hacerme temblar. Cómo adoro esa voz. ─Eh, no… ─respondió dudoso. Lo vi desacelerar el paso, al parecer el detenerme le hizo sentir que no tenía prisa. ─Me tengo que ir, estoy apurada ─dije molesta al tener ese pensamiento. ¿Acaso cree que tengo tiempo para escucharlo? Retomé mi camino y lo sentí volver a acelerar sus pasos. ─Espérame, Ale ─volvió a pronunciar mi nombre, pero esta vez no me detuve, no quería obedecer a nadie más por hoy─. Oye, quería saber cómo estabas. Hace semanas que no hablamos ─empezó a hablar a mi lado. ─Tú sabes que no estoy bien, pero aquí estoy ─odio tanto mi trabajo, pero no pu...
Aunque no lo digamos, todavía somos niños