Hola, te escribo por algo muy personal que no soy capaz de decir en voz alta. Espero que puedas entender mi sentir.
Estos días he sentido como si mi corazón se comprime con cada respiro, como si con el paso de los minutos va disminuyendo su tamaño, como si poco a poco se volviera una pasa seca y olvidada en un rincón inalcanzable de la cocina. Todavía me sorprende lo que unas pocas palabras pueden hacerle a mi cuerpo solamente por un recuerdo que gatillan. Cuán difícil es querer a alguien, cuán difícil es ser correspondido, cuán difícil es entregar ese querer y cuán difícil es recibirlo. Sin importar cuántos años hayan pasado, hay personas que siguen presentes en mi memoria. Todas esas personas que me demostraron su afecto siguen en mi corazón y gracias a ellos quise aprender y esforzarme a entregar mi querer. Pero también están esas personas que me enseñaron que el afecto tiene sus límites y condiciones, me enseñaron su forma de querer en distintos niveles y lo que se espera en cada uno de ellos.
Condiciones. Las condiciones que me enseñaron para entregar y recibir afecto romántico son las que hoy comprimen mi corazón. Quiero creer que sus mil “te quiero” y apresurados “te amo” son honestos, no quiero dudar del afecto profesado… pero tampoco puedo entregar amor según las condiciones impuestas y ya no quiero recibir amor si me van a imponer esas condiciones. ¿Por qué no podemos ser amigos? Me conformo con abrazos y atención, pero no puedo soportar la “obligación” de intimar. ¡Hablemos! Digamos todas las estupideces e incoherencias que queramos y riámonos juntos, pero no me insistas en establecer una situación romántica porque ya no soy capaz de soportarla. No quiero verme nuevamente en una situación que atente contra mi voluntad, no quiero que ese momento te convierta en un monstruo a mis ojos.
¿Que no te quiero? ¿Dudas de mis sentimientos? ...Tal vez la expresión correcta es que yo no te amo, pero de que te quiero, te quiero. Si no te quisiera no sentiría este miedo a perder a mi amigo. Te quiero, yo sé qué tan cierto es mi sentir, y porque te quiero es que no quiero crear falsas esperanzas. El miedo que algunos grabaron en mi corazón todavía no ha podido cicatrizar, todavía no he sido capaz de superarlo y por ahora, lo único que quiero es disfrutar de mi vida, bajo mis propias condiciones y con las personas con las que quiero compartir. Tú eres libre de hacer lo que quieras y sentirte como quieras, y si prefieres alejarte, adelante, haz todo lo que sientas necesario, prefiero querer tu recuerdo a temer a tu persona, así, cuando nos volvamos a encontrar, te podré sonreír con honestidad. Si prefieres hacerme daño antes de irte, ten en cuenta que ese será el fin y que, aunque nos volvamos a encontrar, ya no serás bienvenido a mi vida.
Espero que sepas entender mi sentir, espero que podamos mantener una relación sana, sea de la naturaleza que tenga que ser, y que podamos volver a reír juntos.
Saludos :)